miércoles, enero 06, 2016

Sueños

El 24 de Diciembre hice una cena en casa, por navidad. Invité a Tomás, el amigo de Manuela Ledesma; a Enzo, un muy buen amigo que también fue mi roommate, a Cloclo, la novia de Enzo; y a Priscilla.

Cada uno de nosotros preparó algo para comer, y trajo algo para tomar.

Priscilla fue la primera en llegar. Para ese entonces ya nos habíamos visto una o dos veces esa semana, preparando el viaje de año nuevo.

Priscilla y sus amigos tienen la costumbre de hacer las "soirée chics", que es juntarse entre amigos para cenas como esta de navidad, y vestirse bien. Elegante, de alguna forma que no sea común entre nosotros.

En un momento, la cena ya lista, ella y yo nos fuimos a cambiar. Ella se cambió en mi dormitorio, yo me bañé y me cambié en el baño.
Cuando salí, la vi delante mío; hermosa. Deslumbrante. Sus pies en zapatos de taco alto. Sus piernas, largas, formadas, eternas; se dejaban mirar casi en su totalidad, hasta cubrirse por un corto vestido negro, pegado a su figura.

Los párpados bien maquillados, con una sombra violeta. Las pestañas arqueadas, junto con su sonrisa, eran el marco perfecto para sus ojos del mismo color que un lago escondido en el medio de un bosque lejano y silencioso.

La cena fue divertida y abundante. En un momento le di un regalo, envuelto en unos cuantos papeles de diario, improvisado. Era un molde para hacer muffins, sobre el cual había una tarjeta hecha a mano, improvisada, en donde escribí que "No existe cosa en el mundo que me cause más placer que ayudarte en tu misión en este mundo..."

Del lado de adentro, un dibujo de un muffin, y este texto "Por un mundo mejor, un muffin à la fois"

Me abrazó, me agradeció, se rió.

Rato más tarde, pero no mucho, los invitados se fueron. Todos, menos ella.

Me dijo que no podía irse sin ayudarme a lavar los platos. Así que nos quedamos solos; ella y yo, lavando todo. Charlando, las caras cerca y las almas también, pero no tanto como hubiese querido.

Terminamos de lavar las cosas, charlamos un rato más, ella se cambió, y me dijo que se iba. Me abrigué y la acompañé unas cuadras.

Frío.
Y no hablo del frío exterior. Hablo del frío que sentí, volviendo solo, viendola irse, sola, en bicicleta.
El día 25 de Diciembre fuimos al cine. En realidad primero cenamos juntos; y luego decidimos ir al cine, juntos, cerca de la casa de ella. El cine queda frente a un parque muy pintoresco, que no estaba nevado todavía pero sí tenía las luces de navidad.
Habíamos hecho muffins en su casa, los cuales llevamos al cine junto con unas mandarinas marroquíes muy dulces.
La película era entre graciosa y melosa.
A la salida, charlamos mucho sobre la trama, sobre la peli, sobre que muchos lugares que debían ser Brooklyn allá por el 1930, eran en realidad rincones de Montreal; que tiene ese look antiguo, todavía.
Ya en su casa, seguimos charlando, y me ofreció quedarme a dormir. "Ya es tarde, podés quedarte a dormir acá si querés"
Sin dar tiempo a mi ilusión, aclaró "En el sillón"
Agradecí y rechacé la invitación; me abrigué y me fui en bicicleta.
Cuatro cuadras más tarde, me dije que no, que no podía irme sin decirle cuánto me gustaba. Dí la vuelta y volví a su casa.
Miré la ventana del dormitorio, la luz apagada. Dï la vuelta por atrás, y miré la ventana de la cocina. La luz apagada.
Busqué la ventana del living; la luz apagada. Desistí y volví a casa, pedaleando despacio hasta la cima de la colina. Ahí prendí un porro y seguí pedaleando.
De nuevo, frío.
Una vez en casa, me dijo que el día siguiente iba a nevar, y me invitó a hacer snowboard. Le dije que me parecía un poco imprudente: el 27 de diciembre íbamos a irnos de viaje a la montaña; sería muy tonto lastimarse el 26 haciendo snowboard.
Y le dije que aceptaba, si lo hacíamos con cuidado de no lastimarnos, sin hacer tonterías ni pruebas raras.
Me dijo que sí, y le dije que con ella, estoy dispuesto a vivir cualquier tipo de aventura.
Así fue que el sábado 26 de diciembre nos encontramos en la estación de metro; ella vestida con la ropa de snowboard, al igual que yo. Nos saludamos, nos reímos, nos dijimos que iba a ser un día muy lindo, nos alegramos de ver -de nuevo- la nieve caer sobre Montreal y cubrir el frío gris del otoño con el gran, infinito, manto blanco de la nieve.
El snowboard, bien. Normal. Despacio, lento, tranquilo. Suave.
Y del mismo modo, no pude contenerme en el viaje de vuelta. Se lo tuve que decir.
Manejaba y miraba los carteles de los kilómetros, diciéndome que cada vez queda menos tiempo de viaje, solos en el auto. Adentro, ella y yo, uno al lado del otro. Afuera, la noche, oscura e infinita.
-Tengo que preguntarte algo- le dije. -Vos sabés que me gustás, ¿no?
-Si, lo se. Me pareció, sí.
-Bueno. Y lo que quiero saber es si a vos te molesta que me gustes. Si te sentís incómoda, si te sentís invadida, si te sentís mal; si preferís que lo disimule. Si preferís que tome distancia.
Y me dijo que para ella todo seguía igual que hacía un año. Que nada cambió.
Eso quiere decir "vos a mi no me gustás"
Le dije que yo no estoy enamorado de ella, pero que siento que la amistad que tenemos tiene mucho más potencial, que somos un equipo perfecto, que nos complementamos, que nos entendemos.Que tenemos los mismos valores y convicciones, que tenemos una conexión especial, que hasta los más distraídos en algún momento notaron que ella y yo somos mucho más
que dos.

Entonces me dijo que ella no estaba dispuesta a perder a su mejor amigo. Que ella me quiere y me aprecia, que me admira y me necesita; pero como amigo.Y le dije que entonces a los dos nos parecía lo mismo. Solamente que yo tomo todas esas cosas como señales de que hay para más; y ella, en cambio, juega de forma conservadora; a guardar el status quo.

Le dije que a mí también me daba miedo que se rompa la amistad, que justamente por eso le tenía que decir lo que me pasaba. Y de nuevo, que aunque haya riesgos, con ella -y esta vez por ella- estoy dispuesto a vivir cualquier tipo de aventura.

Nos invitamos a cenar. Charlamos mucho, charlamos sobre que me acosté con su amiga, y sobre que su amiga en algún momento estuvo enamorada de mí también. Charlamos sobre cómo yo no estoy dispuesto a presentarle a un amigo mío a ella, pero ella sí estaría dispuesta a presentarme una amiga. Charlamos sobre otras cosas también, algunas graciosas, otras más serias.


Cuando el mozo nos preguntó si ya habíamos terminado, le dije que sí.
-¿Cuántas ceuntas?- preguntó.
-Dos- dije con voz firme.
Se subió al auto de mi papá -que me lo prestó para irnos de viaje- y manejó hasta casa.

Manejó hasta mi casa. Me dejó en la puerta y bajó del auto para ayudarme a bajar todo mi equipo del baúl. Nos abrazamos, me dijo que estaba contenta de nuestra charla. Mis manos no podían parar de acariciar su espalda, con ganas de inmiscuirse dentro del pantalón; con ganas de enredarse en el pelo, con ganas de rozarle las orejas y de apoyar la palma en su cuello.
Subí al departamento. Frío.
Pero al día siguiente íbamos a irnos de viaje. Ella, Johanne, Fred y yo. Los cuatro. De viaje intenso, de invierno, en el bosque, en la nieve. Un viaje bien preparado, esperado; y que me causaba cierto temor.
Domingo, 27 de Diciembre. Ocho de la mañana. Me despierto, reviso la mochila. Ocho y media llega Priscilla en auto. Bajo las cosas, nos abrazamos. Saludo al resto del grupo, guardo las cosas y me siento del lado del conductor.
Ella, acompañante.
La misma imágen que la noche anterior.

Me acuerdo que la noche anterior, en un momento, en Rachel esquina Papineau, esperando en el semáforo para doblar; le dije que era muy duro, algunas veces, porque en momentos como ese, mi mano deseaba al máximo poder posarse sobre su pierna. Poder sentir su calor. Poder tener ese contacto físico que tanto necesitaba.
Ruta. Viaje. Charlas, risas. Discusiones.
Preparativos, algunas miradas, cosas graciosas. Complicidad. Secreto.
Llegamos a destino, nos vestimos de invierno, y nos fuimos, caminando sobre la nieve. Hacía frío pero todavía el sol iluminaba intensamente.
Caminamos alrededor de 7 kilómetros hasta el primer refugio. Mágico, sobre el borde de un precipicio. Dos montañas delante nuestro, lejos; y entre ellas, el río Saint Laurent. En la costa opuesta, la ciudad de Kamouraska. O cerca.
No nos acostamos tarde.
Me lavé los dientes mirando el paisaje.


El día siguiente fue el más intenso de todo el viaje

El plan era caminar alrededor de 7 kilómetros por dia. Pero el lunes 28 de diciembre caminamos alrededor de 13 kilómetros. Pasamos por paisajes hermosos, como si hubiesen escapado de un libro, de un cuento, de una película, de un cuadro.

Trece kilómetros llevando toda la comida, toda la ropa. El agua de las botellas ya estaba congelada. La noche cayó sobre nosotros mientras todavía caminábamos, cuesta arriba, sin más luz que la de nuestras linternas.

Había viento, que soplaba y movía las ramas de los árboles, que crujían. La nieve se movía delante nuestro, sin ritmo ni rumbo.
Cansados, mojados. Las manos dentro de los guantes; los guantes dentro de los otros guantes. Los cierres hasta la nariz. La cabeza cubierta por gorro y capucha. Los pies encerrados en botas hacía horas.
Llegamos al refugio. Fue un momento fantástico. Estaba habitado, había fuego en la salamandra. Acomodamos nuestras cosas, colgamos la ropa para que se seque, preparamos la cena, charlamos; organizamos el viaje del día siguiente.
Johanne y Fred se fueron a dormir.
Priscilla y yo nos quedamos abajo, frente a la salamandra. Sin más luz que la de nuestras linternas.
Todos dormían.

Me abrazó, la abracé. Fue un abrazo largo. Me dijo que estaba contenta de que estemos juntos. Le dije que yo también.
Me deseó buenas noches y que tenga lindos sueños; y subió a acostarse.
Yo la seguí. Nuestras camas estaban lejos.
Acostándome, tuve un pensamiento, en español. Me dormí pensando que, al día siguiente, iba a escribirlo en mi diario de viaje.

Esa mañana hicimos un desayuno muy rico. Johanne preparó avena con kinoa, arándanos, almendras y azúcar marrón. Priscilla agregó jengibre, cortado en pedacitos chiquitos.
Yo tomé un chocolate caliente, con un toque de café.
Preparamos las cosas para irnos; y aproveché el instante para escribir mi pensamiento en el cuaderno. Un cuaderno chiquito, naranja, que me regaló Julieta hace ya unos meses.
Del lado izquierdo, en español. Del lado derecho, en inglés.
Perdón, en francés
Johanne me preguntó si escribía en mi diario, y le dije que sí. Pero que no escribía todo el tiempo, solamente algunas frases, de vez en cuando.
Cuando ya todos estuvieron listos, agarré el diario del refugio, donde los viajeros dejan sus notas y huellas; y lo escribí, en francés, en version corregida.
El texto decía algo así:
"Algunas veces
de noche, cuando te tengo en mis brazos
y me deseás buenas noches
y me deseás lindos sueños;
cierro los ojos. Y sueño.
En mi sueño,
no dejo de abrazarte
hasta la mañana siguiente"

Cerré el cuaderno, miré alrededor, y lo dejé; sin que nadie me viera, en el estante del refugio.
Me puse la mochila, y cuando estaba poniendome los guantes, Priscilla me dijo que quería leer lo que escribí.
-No, no lo leas- le dije.
-Lo voy a leer.
Lo leyó.
Suspiró. Me miró y me dijo, con voz intencionalmente distante, pero con vestigios de ternura; "te comiste una S"

Salimos de la cabaña y emprendimos el viaje, la caminata de 7 kilómetros, hasta el nuevo refugio.
Llegamos, y antes de sacarme las botas y todo el abrigo, pedí que me dieran las botellas.
-Aprovecho ahora y voy a buscar el agua para la cena.
-Yo te acompaño- dijo Priscilla.
Juntamos las botellas y fuimos, solos, entre la nieve y los bosques, por un sinuoso y estrecho camino, hasta el arroyo del cual, según el mapa, podíamos tomar agua.
Llenamos todas las botellas. Mientras tanto, Johanne había empezado a sacar los colchones y las bolsas de dormir de las mochilas, para que se vayan calentando. Fred había empezado el fuego.
Llegamos cargados con todas las botellas; y ahí si, nos sacamos el abrigo. Johanne nos anunció que había sacado los colchones, pero que los acomodemos como nosotros queríamos.
Entonces Priscilla subió, y vio que Fred, Jojo y yo estabamos de un lado; y ella, del otro. Sola.
-No quiero dormir sola- dijo.
Colgamos la ropa para que se seque, y fuimos a dormir una siestita en grupo. Afuera era de noche. En este refugio eramos solamente cuatro.
Después de la siesta, me desperté y le dije a Priscilla;
-si querés puedo mover mi colchón al lado del tuyo, mirá.
Y lo muevo. Pero no al lado, sino de manera perpendicular.
Mi cabeza quedaría pegada a sus pies, formando una L.
Y me dijo que no, que lo ponga al lado.
-Pero cómo vas a hacer para levantarte a hacer pis, a la noche, si yo estoy acá al lado tuyo?
Y me dijo
-No voy a levantarme.
Cenamos. Nos reímos. La pasamos muy bien.
Y, como era previsible, nos fuimos a acostar. Temprano.
Ella se acostó del lado de la pared. Yo, a su derecha.
Luces apagadas.
Johanne y Fred, durmiendo, con los tapones en los oídos.
Yo, boca abajo. Crucé los brazos y enterré la cara.
Después de algunos segundos, en un esfuerzo, giré hacia mi derecha, donde estaba Priscilla, y le dije "Bonne nuit". Giré hacia la izquierda y cerré los ojos.

Pasaron algunos segundos. Escuché una respiración profunda.

Escuché piel rozando el plástico de la bolsa de dormir.
Hice fuerza para no respirar fuerte. Regulé el ritmo y me induje a dormir.
Hasta que el ruido de la piel rozando la bolsa de dormir se sintió también en mi cuerpo.
Esa piel, que no era la mía, estaba rozando mi bolsa.
Y sentí dedos en mi brazo.

Giré, enredé mis dedos con los de ella. Tomó mi mano, giró, y se cubrió con mi brazo, como si fuese una frazada.
Me suspiró que no pudo dejar de pensar, en todo el día, en lo que leyó en el cuaderno de viaje.
Me dijo que se moría de ganas de que la abrace mientras juntábamos agua.
Acercamos las caras, respiramos los aires del otro, sentí el olor de su pelo; el mismo que había sentido la noche anterior, el mismo que penetraba todos mis sentidos.
Y me mordió el labio.
Nos besamos mucho. Nos tocamos, nos abrazamos. Nos descubrimos. Abrí el cierre de mi bolsa, dejé que entre primero sus piernas, después su cuerpo. Le levanté la remera, le besé la piel, le besé el cuello.
Me acarició el pelo, la cara, el pecho, el abdómen, las piernas.
Nos llenamos de besos, por todos lados.
Me dijo que no podía parar de besarme, que no podía dejar de olerme ni de tocarme. Y así pasamos horas. Horas.
Las demás noches fueron parecidas. Incluso en una noche, que fue mágica, nos encontramos ella y yo, los únicos todavía despiertos, en un refugio. Sin linternas. Esta vez, solamente con velas.

Delante nuestro, un gran ventanal.
El cielo, inmenso. El precipicio, casi tan inmenso. Las estrellas relucientes. Las nubes, ausentes.
Me dijo que era un momento perfecto.
Nos abrazamos, nos besamos, nos acariciamos. Nos olimos. Nos empezamos a querer de otra forma, como amigos pero como más que amigos.
Esa noche no dormimos uno al lado del otro.
Salimos a ver las estrellas. Salimos a acariciarnos. Hay una foto muy linda de ese día, que estoy esperando con ansias para mostrárselas.

Años esperando un momento así. Pero no "esperando" como quien espera un colectivo, sin poder hacer nada para que pase. Esperando mientras se lucha, mientras se piensa, mientras se siente. Haciendo, buscando, descubriendo, escuchando, mirando, deseando.


La mañana siguiente, escribí en el cuaderno algo que dice
Luego de noches de sueños, el momento perfecto llegó. Dormimos lejos el uno del otro, pero jamás estuvimos tan cerca.

Las estrellas, testigo.
Llegamos a Montreal, y me dijo que quería pasar la noche conmigo. Acepté, claro.
De pasada le dije que al día siguiente tenía que ordenar el departamento. Y me dijo que sí, pero a partir del mediodía. "La mañana la vas a pasar toda conmigo"
Me bañé y fuimos a su casa. Se bañó, y mientras tanto, acomodé la mesa. Prendí velas. Serví vino. Serví la comida.
La ví salir del baño, la piel húmeda, envuelta en la toalla. La atrapé en el dormitorio, la sequé y la llené de besos. Toda.
Fue una cena genial.
Casi ni dormimos. Pero tampoco hicimos el amor, porque estaba indispuesta BUUUUU
Horas besándonos, tocándonos, mirándonos. Riendo sin chistes, solamente de alegría.
Al día siguiente nos costó mucho salir de la cama. Era imposible. Los dos estómagos hacían ruido del hambre que teníamos, pero no podíamos dejar de fascinarnos con nuestras pieles.
Hasta que nos levantamos, la ví pararse, de nuevo, con sus piernas largas, interminables, y alejarse de la cama.
Me levanté desnudo atrás de ella, la abracé de nuevo. Abrí la ducha, ella entró conmigo. Nos enjabonamos mutuamente, nos besamos durante largos minutos. Nos enjuagamos, pusimos un tapón, y llenamos la bañera de agua caliente.
Primero me arrodillé yo. Ella parada frente a mí, de espaldas. Le mordí las pantorrillas.
Le mordí las piernas, le mordí los costaditos. Le mordí la cintura.
Después se dio vuelta y nos arrodillamos frente a frente, sin dejar de besarnos y mirarnos.
Después me senté, estirando las piernas, apoyado en la bañera, y ella se sentó delante mío.
Hermosa.
Caída del cielo.

miércoles, diciembre 16, 2015

Préface - Méditations poétiques

J'étais né impressionnable et sensible. Ces deux qualités sont les deux premiers éléments de toute poésie. Les choses extérieures à peine aperçues laissaient une vive et profonde empreinte en moi ; et quand elles avaient disparu de mes yeux, elles se répercutaient et se conservaient présentes dans ce qu'on nomme l'imagination, c'est-à-dire la mémoire, qui revoit et qui repeint en nous. Mais de plus, ces images ainsi revues et repeintes se transformaient promptement en sentiment. Mon âme animait ces images, mon cœur se mêlait à ces impressions.

Alphonse de Lamartine

jueves, febrero 05, 2015

Lo que dice el enano, Victor Hugo

lo
lo
lo
lo queee...
lo que dice
lo que dice el
el
el
el enano
lo que dice el enano ... es verdá
es verdá victor hugo

porqueee
porqueeeeee
porque lo que dice el enano
es lo que dice
es lo que dice
todo
el mundo

que
que
que a maradona no no lo cuidan
que a maradonaaaa
lo rodea gente mala

y
y yoooo
yo victor hugo
yo ya tengo 54 añooooos victor hugo
yyyyyy a mi
la gente
gente que que
que me rodea victor hugo
es muy
muy
buena gente
mentiende victor hugo?

Una vida

Pasé los treinta, así que tengo que empezar a cuidarme. Un poco por estrés o stress ; y mucho por herencia, me estoy quedando pelado. Entonces tengo que ver la manera de, al menos, no estar gordo. Entonces hoy comí un pedazo de tarta de carne con una ensalada de lechuga, tomate y porotitos germinados.

El tema es que ahora ando necesitando un postre.

Más que postre, ando necesitando una vida. Una vida.

jueves, enero 01, 2015

La parte de atrás

Me encanta ser el arquitecto de mi casa.
Me encanta llegar un poco borracho y decidir lo mismo que decidiría si no estuviese borracho.

Me encanta compartir un invierno en mi jaula por decisión propia -aunque poéticamente esto no vaya a durar- con mi ventana, y ver algunas ardillas correr con provisiones para el invierno.

Me encanta compartir frases sin sentido sobre volver a casas. Me encanta compartir vulnerabilidades con gente que estuvo lejos de chez soi.

Tengo muchas fotos
muchos recuerdos
muchas noches
muchas cosas
que van a hacer que Montreal tenga
siempre
por ahora y hasta siempre
un lugar único en mí
en mi corazón y en mí.

Montréal: me chupan un huevo los canadiens
me chupan un huevo los que no te vivieron
me chupan un huevo los que no van a extrañarte

Volver a casa y ver el sol a cada paso
volver a casa y ver el horizonte a cada paso
volver a casa y encontrar a esa princesa vampira que respira
que respira y me mira
a cada paso

Montréal tiene algo que no tiene ninguna otra ciudad
y es que
la quiero
la quiero, la admiro, la miro
la vivo

Solamente alguien muy sensible
muy borracho
muy utópico
muy cursi
puede entender eso que tiene Montréal

Alguien distraído puede pensar que este es un ensayo de un borracho
y tendría razón
pero nunca tendría toda la razón

Hay una mirada al horizonte con sol opuesto
que no se puede obtener
sino
au parc Laurier

Gracias Montréal
con acento y sin acento
aunque no me guste pagarte los taxes.


lunes, diciembre 22, 2014

Debut con un nuevo snowboard

Después de probar la plancha de Priscilla me decidí a comprarme un chiche nuevo.

¿Querés ver lo que este pedacito de madera puede hacer?


lunes, diciembre 01, 2014

Me lo tomo con Soda



No vuelvas
no vuelvas sin razón
no vuelvas
estaré a un millón de años luz

Y cuando el mundo enmudece
y las promesas engañan
nos revolcamos en el jardín
por donde nadie pasa

del fuego vino el diluvio
la nave vuelve a partir
y mi alimento son las cenizas de una noche larga

No vuelvas
no vuelvas sin razón
no vuelvas
yo estaré a un millón de anos luz de casa

De las historias pasadas
ya no me aturde saber
ella conoce mi perversión
en una noche larga

y esta noche es larga. y este vuelo es largo.


No vuelvas
no vuelvas sin razón
no vuelvas
estaré a un millón de años luz de casa

jueves, noviembre 06, 2014

El Charuto - Christian de Lugano ft. La Gorda Mabel



algunos dicen que esta mal
otros dicen que es inmoral
mi trompeta igual ejecuto
aunque su música sea ilegal

porque nadie me va a obligar
a no hacer lo que a mi me va
me enciendo mi charuto
aunque a feinmann no le va a gustar

feinmann feinmann
probala una vez sola
mirá los pibes se ríen
y las pibas mueven la cola

feinmann feinmann
la careta te está volviendo bruto
yo sé que querés
charutooo

eduardo feinmann difama
en su show bronca derrama
pareciera que el bigotudo
solo anda buscando fama

que el charuto es malo proclama
bandera anti droga clama
te manda un beso el conchudo
y sube el rating del programa

feinmann feinmann
probala una vez sola
mirá los pibes se ríen
y las pibas mueven la cola

feinmann feinmann
la careta te está volviendo bruto
yo sé que querés
charutooo

feinmann feinmann
una seca mal no viene
probala en tu cassa, tranqui
o ahi en ce cinco ene


feinmann feinmann
la careta te está volviendo bruto
te mira fijo el charuto
y te grita
encendeme

viernes, octubre 10, 2014

A quick hot-fix ... ojalá sea así de fácil en la vida real

En PornMD tenemos un mapa con las búsquedas más recurrentes por país. Son datos interesantes y a la gente le divierte. Ayer una QA estaba revisando el mapa y ví que había clickeado en Argentina. De curioso me acerqué a su pantalla y ví que las Islas Malvinas no se iluminaban cuando pasaba el mouse sobre Argentina. Así que tuve que hacer unos pequeños ajustes ...

Así era el mapa esta mañana:



Así va a ser el mapa a partir del próximo -o del próximo- deployment:



martes, marzo 18, 2014

Bromont with Chris and Pris

Priscilla brought her GoPro Hero camera and I asked her to record myself while doing one easy ride. I wanted to see how I move my body in order to improve my technique. Christophe was just landed from France and he joined us on his first trip to the mountain after he came back.

So here it is!


sábado, junio 15, 2013

Todavía no

Esperamos fervientemente tener novedades del asunto. Seguiremos informando.

viernes, mayo 03, 2013

It is a period of software war. OpenShot


It is a period of software war. Free software developers have won some battles with free, and open-source applications. They leave the source code available for everybody in the Galaxy, allowing people to access software knowledge and truth.

But the EULA Galactic Empire is not dead and prepares its revenge with an ultimate weapon: the blue screen of DEATH. This armored system can anihilate an entire device by a simple segfault.

But the rebel hackers have a secret weapon too: an atomic penguin which protects them from almost all digital injuries...

OpenShot animated titles.

martes, abril 02, 2013

Google Talk + Pidgin + Off the Record plugin

Holasamigos

Aquí les bailo yo vengo a presentar un plugin para chatear de manera casi completamente segura usando los servidores de Google Talk.
Para esto vamos a necesitar:

  • Una cuenta de Google Talk, cualquier dirección @gmail.com va a funcionar.
  • Pidgin Instant Messenger, un cliente de chat multiprotocolo que funciona bajo Windows y Linux.
  • El plugin Off the record, que se encarga de la encriptación de datos.


Si alguna vez usaste el chat de Google Talk habrás notado que las conversaciones pueden quedar grabadas. Si alguien tiene acceso a tu cuenta puede ver el historial de conversaciones. En cambio si esas conversaciones estuviesen encriptadas, por más que la persona tenga acceso.

Para encriptar las conversaciones, el plugin OTR necesita de:

  • 2 cuentas que quieran comunicarse
  • que el plugin esté instalado en las dos cuentas, es decir la tuya y la de tu cómplice amigo
  • que cada cuenta tenga un fingerprint
Primero hay que instalar Pidgin y el plugin OTR, podés seguir las instrucciones en sus sitios web.

Segundo, hay que instalar la cuenta de Google Talk en los Pidgins. Para eso vas a Accounts, Manage Accounts, Add. En Protocol seleccionás "Google Talk", en username escribís la parte anterior a @gmail.com , y luego tu password. Asegurate que te puedas conectar a GTalk.

Tercero, en Pidgin hay que ir a Tools, Plugins, y buscar "Off The Record". Activás el plugin haciendo click en la casillita a la izquierda del nombre, y después lo configurás haciendo click en "Configure Plugin". En la lista de cuentas seleccionás la de Google Talk, y clickeás "Generate fingerprint". Esto lo tienen que hacer los dos usuarios.

Cuarto, una vez que están las dos cuentas configuradas y con su fingerprint, como diría Cupido, "conózcanse". Van a hablarse y van a ver un cartelito que dice que "los mensajes no están encriptados". En este momento las conversaciones no son seguras, y si vas a GMail vas a verlas en texto plano. Entonces hay que hacer click en OTR y elegir la opción "Authenticate buddy". El mejor método para autenticar es usando la clásica "pregunta secreta", que sería que vos escribas una pregunta y una respuesta; a tu amigo se le va a mostrar la pregunta y él tiene que responder correctamente. Una vez que vos autenticaste a tu amigo, él tiene que autenticarte a vos.

Quinto, cuando las autenticaciones funcionaron, van a poder encriptar el chat. Para eso hay que hacer click en OTR y en "Start private conversation". A partir de ese momento todas las conversaciones entre vos y tu amigo van a estar encriptadas. Si mirás las conversaciones en GMail, vas a ver que el texto no es lo que vos y tu amigo escriben, sino que es una mezcla de números, letras y símbolos que, aparentemente, no se pueden entender.

Es importante saber que no existe manera 100% segura de chatear, y que las únicas conversaciones encriptadas van a ser las que tengas con tu amigo. Para poder hablar de forma encriptada con otras personas hay que configurar el fingerprint de tu amigo -el tuyo ya está configurado- y ahí van a poder hablar.






miércoles, marzo 13, 2013

Le jour du chialage au Québec

Le chialage au Québec est célebré tous les 21 Septembre, des 1981, à cause de la naissance de Anouk Nadeau-Farley à Sherbrooke.

viernes, noviembre 02, 2012

Olmedo y Amadeo con el voto jóven: papelón


Lo de Olmedo no es ni siquiera humorístico. "el padre va a perder autoridad en la casa", porque el nene se le va a a plantar. Eso dice Olmedo. "El 50% de los jóvenes deja la escuela", plantea como prioridad antes de la votación en la cámara para convertir el voto a los 16 años en ley, sin acercar ningún dato. ¿50% de abandono?

"Los jóvenes no pidieron el voto, es algo que piden los políticos. Es más, la mayoría de los jóvenes está en contra de esto, entonces hay que saberlos escuchar". ¿Dice que hay que saber escuchar a los que no deberían poder votar? Y, el que no quiere ir, pues no irá!

"El jóven va a poder opinar políticamente, y entonces se le va a plantar al padre quien es en realidad el que representa la casa", dijo recién llegado de la caverna en la que vive.


Amadeo no se queda atrás. "La experiencia no es muy buena. En Córdoba han votado muy pocos." Empezó. Faltó decir "me cago en esos pocos, y me cago en que quizás los muchos de los que no votaron hayan podido cambiar de opinión". Puso como prioridad suya evitar "la epidemia de embarazos entre jóvenes pobres", como si poder votar o no implicara necesariamente coger más. ¿Este señor sabe que los hijos no nacen de la fecundación de una urna por parte de un sobre? Un curso de biología urgente para Amadeo. "Para cualquiera de estos jóvenes, es imposible poder tener una vivienda". Por lo tanto no deberían poder votar. Lógico. Si de buenas a primeras aparece un candidato prometiendo ayuda financiera para un mejor acceso a la vivienda, ellos no deberían poder votarlo. "Al día siguiente de que los pibes voten, se van a volver a olvidar de ellos"; ¿acaso entonces no podrían expresar su enojo con el gobierno mediante el voto en las próximas elecciones?


Las razones de esos señores me dan cierto temor, ¿cómo es que gente así decide cosas a nivel nacional con tan poca formación y argumentos tan flacos?

viernes, octubre 12, 2012

Rechacemos el adoctrinamiento falaz y el uso político negativo de los estudiantes

 Es gravísimo que se adoctrine a nuestras blancas palomitas con consignas hitlerianas y que se las obligue a memorizar las 20 verdades peronistas. Por ello, el Dr. Macri y sus funcionarios están contrarrestando esa influencia nefasta yendo a las escuelas para enseñar las 20 verdades macristas y para inculcarles, como sea, conceptos como "diálogo", "consenso", "descanso", "ocio", "espiritualidad" y tantos otros ítems positivos. Para aplaudir. 



Acá, los niños disfrazados con ropa del Pro aprenden consenso y diálogo.



Aquí, los grupos civilizatorios en un hogar infantil. Por los niños, todo.





Aquí, el Dr. Macri en un encendido discurso en el que, según lo que se pudo entender y reconstruir de la pieza oratoria, atacó el uso de los niños con fines políticos. 


En el manual de estudio, un referencia política imprescindible y positiva: la victoria del Dr. Macri en las elecciones porteñas.